Cada verano, Finca Cortesín cobra vida gracias a una serie de veladas íntimas cuidadosamente seleccionadas en las que la música, el ambiente y el lugar se funden en una tranquila armonía. Concebidos en colaboración con artistas estrechamente vinculados a la finca, estos encuentros se desarrollan con un aire natural de familiaridad, espontaneidad y intencionalidad.